FUNDAMENTOS


19/11/14

19/11 D. JOSÉ MARÍA CASTRO VELASCO


Hoy en el Excmo. Ateneo hemos celebrado un acto sobre el mito de Don Juan, un exhaustivo análisis sobre el Drama sevillano de Don Juan Tenorio, título de la conferencia que nos ha ofrecido Don José María Castro Velasco. Tirso de Molina fue el primer dramaturgo precursor de este personaje, aunque sería Zorrilla en el siglo XIX el creador de la versión romántica, en Europa también se multiplicaron las versiones sobre este tema, cómo el Don Juan de Moliére o Valle Inclán en sus sonatas, incluso Mozart lo contempla y así en numerosas otras obras. Todas las versiones tienen en común al personaje seductor y conquistador, sensual y simbolo de masculinidad, el cínico y trasgresor, el canalla y frívolo, llevándole incluso a despreciar la propia religión. Hasta los árabes le encuentran su similitud con un personaje del siglo V, que también era un burlador y seductor famoso entre las mujeres, incluso desafió la ira divina. De todos ellos será el Don Juan de Tirso el que estaría a la altura de los grandes personajes de la literatura universal, cómo Don Quijote o Hamlet. En Sevilla el modelo con el que se quiere asimilar es con Don Miguel Mañara, aunque éste nació con posterioridad al Burlador de Sevilla, también era un gran seductor y pendenciero en su juventud. Siendo Tirso de Molina el primero, anteriormente ya existía el donjuanismo en la literatura, como en Fuenteovejuna de Lope de Vega, aunque en este caso la conquista de la fémina se hacía con una cierta brutalidad feudal abusando del poder, en el caso de Tirso es un caballero apuesto y cortesano, elegante y de refinados modales, defensor del honor propio, como cuando le contesta a la estatua del Comendador asesinado por él “Honor tengo y la palabra cumplo porque caballero soy”, dando muestras de un cinismo y petulancia espectacular, aunque sabe hacerlo con gran elegancia para hacerlo atractivo. Este Burlador pasó inmediatamente a Italia en donde se crearon varias versiones, luego pasó a Francia con Moliére, pero con el romanticismo del siglo XIX el personaje cambia, si hasta ese momento acaba castigado al infierno por sus pecados, con el romanticismo Don Juan toma un nuevo rumbo, en el de Zorrilla aparece como un católico convencido, deja de ser el fanfarrón impenitente nada libertino aunque sigue siendo el caballero seductor en la búsqueda de la mujer amada. En el pasado siglo XX ilustres estudiosos analizaron a nuestro personaje, determinando que el sentimiento de virilidad, escondía ciertas carencias emocionales, quizás escondiera su homosexualidad o bisexualidad. En cuanto al escenario en el que transcurre la obra, Sevilla, en tiempos del Burlador era una de las ciudades mas importantes del mundo, aquí convivían aún muchos de los artistas y familias poderosas, al abrigo de la riqueza que llegaba de las tierras del Nuevo Mundo. Esta no ha sido una conferencia improvisada, ha sido estudiada y documentada exhaustivamente por nuestro interviniente, una de las personas que periódicamente se presta a colaborar desde nuestra tribuna, ofreciéndonos temas como el de hoy, tan oportuno en un mes en el que tradicionalmente se ha interpretado el mito de Don Juan. Enhorabuena.